Antes de arrancar el motor (un R80), no coloco el pie en la barra inferior, de forma que ayude a sujetar el paramotor. Solo lo sujeto con una mano, y apoyado contra la rodilla (como mucho hacemos habitualmente). Al arrancar el motor, en vez de hacerlo a ralentí, se acelera, empujándolo hacia mí, me empuja la mano que lleva el acelerador, y me hace apretarlo más sin que pueda pulsar el botón de parada. El paramotor se levanta del suelo, y solo puedo tratar de protegerme agachado detrás de la silla. El paramotor gira 90 grados en el aire y se estrella de lado, con la hélice a tope de revoluciones. La hélice, de carbono, estalla y los pedazos salen despedidos por todos lados. Afortunadamente ningún trozo le dió a ninguna de las personas que había cerca. Tampoco me pasó nada a mi.
Sin daños corporales ¡solo morales!.
Desde entonces: 1.- Me alejo de la gente antes de arrancar el motor. 2.- Reviso el recorrido del acelerador antes de arrancar. 3.- Con un pie sujeto en paramotor, con la barra inferior, para evitar que se pueda levantar y/o girar. 4.- Al arrancar, pongo el mando del acelerador con el botón de paro pegado a mi cuerpo, para poder pararlo solo con empujar. Aunque lo mas seguro, sería arrancarlo siempre ya puesto en la espalda.