Tras una parada intermedia en una ruta, falla el arranque eléctrico del paramotor. Como el resto de los pilotos ya habían despegado, intento arrancarlo yo solo volteando la hélice. Al principio con todo el cuidado, pero tras unos 20 min. de intentos, es obvio que bajé la guardia. Al final el paramotor arranca pillándome la mano izquierda.
Amputación prácticamente total del pulgar de la mano izquierda. Cortes profundos en el muslo derecho.
Si arrancar un motor volteando la hélice es complicado, para hacerlo sólo hay que tenerlo todo muy muy claro. Por otra parte, el accidente me ha hecho replantearme el volar en solitario. No sé que habría pasado si no hubiera habido nadie en el campo.