Tras disponerme a aterrizar y ver que me pasaba de largo el campo, decido dar gas y volver a dar la vuelta para encarar de nuevo el aterrizaje. En dicha fase del vuelo y a unos 15m del suelo, paso por detrás de una hilera de árboles que habría a unos 50-70m de mi pero que generaban un rotor. El problema vino que este rotor me empujó hacia el suelo aún con gas a fondo, con lo que tuve que realizar un aterrizaje forzoso en un camino de tierra. Los nervios me llevaron a aterrizar de culo y a no parar el motor a tiempo rompiendo la hélice.
Sin daños físicos
Está claro que en aquel tiempo no era consciente de los rotores. Hay que tenerlos siempre presentes en la cabeza y estar siempre a barlovento de cualquier obstáculo que genere indicios de poder provocarlos. Para los que no lo hayáis sufrido nunca, es bastante frustrante ver como con gas a tope la vela no sube y sólo hace que bajar y bajar. A partir de ese día estoy super atento a cualquier montículo, árboles, etc que pueda provocarlos, aunque la mayor seguridad es volar alto alto y evitar cualquier problema. Buenos vuelos y al tanto. Antonio Rodríguez