Llegué el último al campo de vuelo de Santa Cruz, los compañeros estaban volando y las condiciones eran muy buenas, pero estaba empezando a atardecer. Llevaba aprox. año y medio volando y 89 horas. Arranqué y calenté sin problema el paramotor, un Clemente Snap 100. Preparé la vela y volví para arrancar el motor por 2ª vez, ponérmelo y despegar. Con las prisas por salir cometí dos errores al arrancar: 1 - colocarme mal para sujetar el motor. No seguí el procedimiento habitual pensando que así ganaba tiempo. 2 - tiré del arranque dando gas a tope, pensaba que probablemente el motor se habría ahogado, olvidando que el motor estaba ya caliente. El motor arrancó de un taponazo y muy revolucionado, se me vino encima. Fue todo muy rápido. Me tuvieron que amputar el dedo meñique de la mano izquierda un poco por debajo de la mitad de la segunda falange.
amputación de 2ª y 3ª falange del dedo meñique de la mano izquierda
Las prisas son malas consejeras. Hay que actuar con diligencia, pero evitando a toda costa las prisas. Trato de no olvidar jamás seguir los procedimientos, y realizar las comprobaciones de seguridad punto por punto.